Lo mínimo 1: ¿Qué tengo?
Casi nadie sabe lo que tiene. Sabe lo que le falta, que es otra cosa.
Esta es la primera pregunta de las 10 y la más aburrida. Por eso se salta. Y saltarla es lo que hace que el resto del plan se construya en el aire.
La pregunta
¿Qué tengo, de verdad, hoy?
4 cosas, sin adornos: tiempo real (no el que aparece en el calendario, el que sobra después de lo que ya está comprometido), dinero real (lo que entra, lo que sale, lo que está pago), cuerpo real (lo que aguanta hoy, no lo que aguantaba), y gente real (quién está cerca, con quién cuentas, a quién le debes).
Por qué va primero y no después
Porque un estándar que no puedes pagar no es un estándar, es una forma nueva de sentirte mal.
Si te pones el estándar de entrenar 5 días a la semana y tu tiempo real da para 3, no fallaste por falta de carácter. Fallaste porque escribiste un cheque contra una cuenta que no revisaste. Y el sistema te va a decir que el problema fue tu disciplina, cuando el problema fue la aritmética.
Lo mismo al revés, que es lo que casi nadie espera.
Mi recibo
Cuando yo me senté a puntuar mi vida por áreas, la que salió más sana fue el dinero personal. Retiro, casa y carro pagos.
Yo no lo hubiera dicho de memoria. De memoria, el dinero era una de las cosas que me apretaba. La hoja dijo otra cosa: mi problema no es cómo gasto, es cuánto entra. Son 2 problemas completamente distintos, y llevan a 2 planes opuestos.
Si me hubiera fiado de la sensación, me hubiera pasado el otoño recortando gastos que no eran el problema, sintiéndome responsable mientras el problema real seguía intacto.
Tenía más suelo del que sentía. Y eso cambia lo que se puede intentar encima de él.
El ejercicio mínimo
Una hoja, 4 renglones. Sin juzgar nada todavía, solo anotar:
1. Horas que de verdad me quedan libres en una semana normal. No las que quiero. Las que quedan.
2. Dinero que entra al mes, dinero que sale, y qué está pago.
3. Cuerpo: qué puedo hacer hoy sin lastimarme, y qué me duele hace más de 2 semanas.
4. Gente: 3 nombres con los que cuento, y a quién le debo algo pendiente.
No hay que arreglar nada hoy. Hoy solo se mira.
Si el número te incomoda, ese es el punto. Un suelo que no has mirado igual te está sosteniendo, con la diferencia de que no sabes dónde está flojo.
Y si hoy no es el día, esto no vence. La hoja sirve igual el mes que viene.
– Angel | Menos revolú, más sistema, mejor vida.
Lo Mínimo · 1 de 10
Lo mínimo 2: ¿Qué te está costando más de lo necesario? →
Todo esto sale de una sola pieza: la vara con la que me mido.