El Método — 6 preguntas para ver el problema antes de que crezca

El método

A veces las cosas se enredan. Tu trabajo. Tu casa. Tu negocio. Esto es lo que yo hago para encontrar el problema antes de que se ponga grande. No tienes que ser experto. Tú ya sabes hacer esto. Solo no lo habías puesto en palabras.

Tú ya haces esto

Piensa en un cocinero cuando la cocina está llena de órdenes. Un paramédico en una emergencia. Una mamá con tres niños un lunes en la mañana. Todos hacen lo mismo, sin pensarlo:

Ven el lío.
Lo ponen en orden.
Lo hacen más simple.
Lo hacen.
Lo arreglan si hace falta.

Tú también haces esto. Yo lo aprendí en la Fuerza Aérea, en 20 años, donde un error podía dañar un avión. Pero el modo de pensar es el mismo para todos. Yo solo lo puse en seis preguntas. Aquí están, para que las uses tú también.

Las 6 preguntas que yo me hago

1

¿Qué puede salir mal aquí? ¿A quién le duele si sale mal?

Mira el problema antes de que llegue.

2

¿Lo estoy diciendo fácil?

Si la otra persona tiene que pensar mucho, fui yo el que no lo dijo claro.

3

¿Qué cambió de verdad?

Di eso, en pocas palabras. No digas cuánto trabajaste. Di qué pasó.

4

¿Cómo le llega esto a la otra persona?

No basta con tener la razón. Mira cómo lo recibe, con las palabras y con la cara.

5

¿Qué sobra aquí? Quítalo.

Casi siempre el problema no es que falte trabajo. Es que sobran cosas que estorban.

6

¿Qué quiero que la persona haga ahora?

Si no termina en algo claro que hacer, no sirvió de nada.

De dónde salieron estas preguntas

No me las inventé. Cada una la aprendí en un trabajo distinto, uno encima del otro:

Cargando bombas y armas en aviones F-15 y F-22, donde un error costaba caro. Ahí aprendí a ver qué puede salir mal.

Enseñándole a otros a hacer ese trabajo sin que nadie se lastimara. Ahí aprendí a decir las cosas fácil.

Escribiendo reportes donde tenía que decir mucho en pocas líneas. Ahí aprendí a decir lo importante corto.

Aprendiendo a hablar delante de la gente. Ahí aprendí a ver cómo le llega el mensaje a cada quien.

En la Fuerza Aérea me tocaba arreglar trabajos que iban lentos. Nos sentábamos a buscar qué pasos estaban de más y los quitábamos, para que todo fuera más fácil. Era, en cristiano, quitarle el revolú a un trabajo. Ahí aprendí a quitar lo que sobra.

20 años haciendo esto. Hoy lo uso para ayudar a los negocios.

Un ejemplo

Un negocio que abre cuando le da la gana, sin horario fijo.

Pregunta 1 (qué puede salir mal): un cliente llega, lo encuentra cerrado, y no vuelve más.

Pregunta 5 (qué sobra): sobra la duda. Pon el horario donde todos lo vean.

Listo. Ese era el problema. No hizo falta nada complicado.

Pruébalo hoy

No tienes que usar las seis. Agarra una cosa que te tenga la cabeza dando vueltas. Hazle dos preguntas:

¿Qué puede salir mal aquí?

¿Qué sobra que puedo quitar?

Casi siempre, con esas dos ves el problema. Eso es todo. Mirar a tiempo y quitar lo que sobra.

¿Tu negocio anda dando vueltas?

En una hora te ayudo a ver dónde está el problema y qué hacer. Si no te encuentro nada que te esté costando, no me pagas.

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– Angel | Menos revolú, más sistema, mejor vida.